Desde hace tres años, la evolución de la manufactura ha sido negativa, con una caída acumulada de 7.4%. Para este año, la Sociedad Nacional de Industrias estima que a partir del segundo semestre se empezará a percibir la recuperación del sector y que podrían llegar a crecer 3% en el 2017. Aunque reconoce que dicho avance será lento. Sin embargo, algunos analistas han reducido sus proyecciones de crecimiento, por ejemplo, el BCP considera que la industria no primaria crecerá apenas 1%.

A diferencia del escenario que existía en diciembre del año pasado, cuando se tenía la mirada puesta en un 2017 esperanzador, el impacto de las lluvias, los huaicos y principalmente el ruido político han traído nubes negras sobre el horizonte y se deberá redoblar el esfuerzo para alcanzar las metas trazadas.

Si nuestros principales socios comerciales empiezan a crecer, las exportaciones no tradicionales y la manufactura de dichos bienes podrían encontrar un futuro positivo. En el resto de las ramas industriales, los problemas políticos serán una traba tanto para las grandes inversiones públicas y privadas, que se esperaba pudieran concretarse en el país, como para las de menor nivel, pues ante la incertidumbre muchos preferirán retrasar los proyectos.

A nivel de la política macroeconómica, las variables que realmente podrán mostrarnos si la industria va por buen camino serán el crecimiento de las inversiones, la recuperación del consumo, el incremento tanto del número de empleos como del monto de las remuneraciones.

Por parte del Estado, la labor debería ser continuar destrabando algunos procesos que impiden el funcionamiento de las empresas industriales y sus inversiones, así como mantener en el ritmo adecuado el cumplimiento de las metas de inversión pública. Además, debería, por ejemplo, darles un mayor empuje a las agregadurías comerciales. Hoy más que nunca su labor por encontrar nuevos espacios y productos es indispensable.

Ver la oportunidad en medio de la crisis es el reto de todo empresario. Algunas empresas, tal como hemos destacado en las últimas dos semanas, mantienen sus planes de crecimiento, aunque otras han optado por la cautela. Como decíamos en esta columna hace dos días, la tarea de los empresarios es generar un shock de confianza que permita que las compañías no detengan sus planes.

– Fuente: Diario Gestión

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here