El objetivo de comprar un inmueble ya no es solo el sueño de la casa propia, muchas personas están en busca de una oficina que puedan tener para sus labores, y en otra ocasión se trata de la búsqueda de una segunda vivienda para el descanso familiar o como una inversión a largo plazo.

El camino de adquirir un inmueble puede ser complicado, pero el financiamiento resulta un gran aliado y las entidades financieras han creado productos específicos para tratar de cubrir todas las necesidades de las personas. Así, se puede optar por el crédito Mivienda, que tiene un máximo en el valor de la vivienda, o por los créditos hipotecarios (CH), que van desde los créditos hipotecarios tradicionales hasta nuevas ofertas.

Por ejemplo, para empresarios (el BCP ofrece el CH Pyme, mientras que el BBVA tiene el CH Independiente) o para personas que viven juntas (el BCP ofrece el CH compartido, el BBVA tiene el CH Libre y el Interbank cuenta con el CH Dúo)

Todas las entidades financieras solicitan una inicial de entre 10% y 20% del valor del inmueble, pero algunas otorgan la opción de usar un porcentaje de los fondos que el cliente en su AFP para este fin o demostrar que puede el pago puede ser mediante un depósito mensual. De la misma manera, si bien lo normal es que se trate de un crédito a 10 o 20 años, algunas entidades dan la posibilidad de extenderlo por 30 años. En otros casos, se otorgan periodos de gracia para dejar de pagar cuotas durante los primeros seis meses o la opción de pagar o no pagar doble cuota en los meses de julio y diciembre.

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